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La otra guerra del Covid: la publicidad y la propaganda


La primera víctima de cualquier guerra es la verdad, y de ahí la alta tensión y censura que se advierte sobre los medios de comunicación y los rifirrafes de unos partidos frente a otros.

Primero se empezó purgando o advirtiendo de purga a UssiaÍker JiménezFernando Sánchez Dragó …cada uno en su estilo, o grandes plumas o indudables personajes carismáticos o mediáticos de toda la vida que sin duda son productivos para sus empresas por el innegable gran número de seguidores que tienen. Pues las necesidades e imposiciones de esta guerra sorda o pandemia que estamos padeciendo están sin duda tensionando al límite a unos medios de comunicación que, sobre todo y especialmente, venían ya muy tocados y muy nerviosos por la crisis mayúscula de la prensa escrita frente al tigre de Internet. Y en el mismo sentido, de las televisiones convencionales contra la Red y  plataformas tipo Netflix o Movistar.

Como todos sabemos la primera víctima de cualquier guerra es la verdad, y de ahí la alta tensión y censura que se advierte sobre los medios de comunicación y los rifirrafes de unos partidos frente a otros por el tratamiento que cada medio o partido hace de esta extraña, inesperada y mayúscula pandemia. Que obviamente todos nuestros políticos con un sentido acorde a su habitual comportamiento han entendido sobre todo como una conflagración bélica. Y total. Pues también sabemos de antaño que la política es el mismo arte de la guerra, pero ejecutado por otros medios.

Por ello el gobierno de Pedro Sánchez, con toda lógica bélica pues, intenta controlar al máximo los medios de comunicación: especialmente que las televisiones públicas que monitoriza directamente den la mejor imagen posible de su gestión de esta crisis sin precedentes. De igual modo y mediante la dádiva también pública de 15 millones de euros a muchos medios, entre ellos Mediaset (Cuatro y Telecinco) y Atresmedia (La Sexta y Antena 3TV), se intenta granjear el apoyo incondicional de estas teles privadas con esta entrega de dinero público fresco y con la promesa de mucho más vía publicidad institucional, al margen de deducciones fiscales inminentes.

Todo ello muy lógico y natural, pues el esfuerzo guerrero del Gobierno en esta crisis, se ha centrado sobre todo en el terreno de la publicidad o de la propaganda. No hay más que ver las cifras de fallecidos por el covid, actualmente a la cabeza del mundo en el ratio de muertos por millón de habitantes, para advertir que en el frente sanitario hace semanas que se tiró la toalla. Siendo que, quizás, la publicidad y la propaganda precisamente sean además el frente de la política que más atrae, inspira y seguramente domina este gobierno.Y de siempre. Por lo que es absolutamente natural y nada sorprendente su actual proceder en este aspecto.

En ejecución de tal cometido, el que ningún autónomo ni trabajador haya cobrado del Gobierno Sánchez las ayudas sin embargo tan publicitadas, a fecha de hoy 17 de abril de 2020, evidencia de nuevo en que frente única y verdaderamente está disparando el gobierno. De igual tenor los supuestos aplazamientos de pagos trimestrales de impuestos: nada nuevo y nada oportuno, ni claro en definitiva. Más allá de la muy bien orquestada propaganda sobre el llamado «escudo social», que se hace con todo ello. Y en pos del aseguramiento de toda esta gran campaña de Sánchez lo último es también el control o su intento, de Facebook y a través de tal las demás redes sociales. Que últimamente ha tenido como víctima incluso al torero Fran Rivera censurado en Facebook por unas declaraciones subidas de tono acerca del vicepresidente Iglesias. Los papeles de supuestos verificadores de bulos en la red, de periodistas como Ana Pastor tan vinculada a la izquierda política en la apreciación social general, no son más que otras escaramuzas de esta contienda que más que contra el Covid como vemos se libra en realidad en y sobre los medios de comunicación. Y en lograr su mayor censura y control en pos de derrotar al enemigo político.

Pese a ello y al admirable esfuerzo desplegado por el gobierno en este frente, últimamente y debido a la preocupante marcha del desguarnecido frente sanitario, sobre todo por las muy inquietantes y recién aparecidas noticias acerca del verdadero número de muertos por el virus de Wuhan, se están produciendo significativas vacilaciones o titubeos. Así Risto Mejide, expresamente en la Cuatro, acaba de manifestar contrariado que si bien habían intentado no atacar hasta ahora al gobierno por la gestión de la epidemia, este aspecto del posible engaño del Gobierno, acerca del verdadero número de fallecidos infectados, podría ser el detonante de un cambio en tal tratamiento informativo. De igual modo, Pablo Motos también y desde A3 ha alertado diplomáticamente sobre una clase política que deberá resolver esta crisis guiada por la razón y no por el mero ordeno y mando, cuando además éste está trufado de errores. Pronunciamientos en parecido sentido del expresidente de gobierno Felipe González, apuntan en idéntica dirección.

Pero no nos engañemos: la Historia la escriben los vencedores de las guerras. Y siempre. Como también es bien sabido. Y la mayoría recordamos como las anteriores conflagraciones políticas alrededor de diversas catástrofes fueron todas ganadas por los partidos de izquierda: el síndrome tóxico de la colza, el Prestige, el 11-M, el Ébola…vidriosos asuntos en que siempre y en cualquier caso salieron popularmente culpables y sin remisión los partidos de centro o de centroderecha. Y por tanto fueron derrotados. Mediáticamente.

Lo que de seguro inclina también instintivamente a la mayoría de los actuales medios de comunicación y a sus propietarios, periodistas y líderes mediáticos, a mantener una postura favorable, o cuando menos tibia, frente al gobierno de Sánchez. Pese a que los datos y las cifras de su gestión de esta crisis, tanto sanitaria como económica, no arrojen duda objetiva alguna. Pues la fe también mueve montañas. Y al fin y al cabo, cada uno cuenta la feria según le va.

Jaime Navarro es abogado especialista en estafas bancarias @jaimenavarroabo

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